Administra tu Blog

¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis

La Sociedad, el Hombre y la Tecnologia
Estaremos disfrutando de la Tecnologia en la esperiencia del Aprender

Archivo: Junio 2009

17/06/2009 GMT -5

Corrientes Sociologicas de Platon y Aristoteles

mariojose @ 06:05

Actividad a realizar hasta el 20/06/2009
10% del III cohorte, recuerden colocar todos sus datos sección, cédula.

Realiza las siguientes reflexiones:

1.- ¿Cuales serian la corrientes Filosóficas que plantea Platon?

2.- ¿Cuales serian la corrientes Filosóficas que plantea Aristòteles?

3.- Según tù percepción donde se estarían planteando las corrientes de socialismo y el capitalismo, argumenta la respuesta.

Examen de la república de Platón:

El Estado es una asociación y como tal para que su funcionamiento sea eficiente, la comunidad política debe necesariamente abrazarlo todo, o no abrazar nada. El suelo, por lo menos debe ser necesariamente común, porque la unidad del lugar lleva consigo la unidad de la ciudad.

Platón sostiene que debe existir una comunidad de hijos, mujeres y bienes, pero lo que es común al mayor número, es de hecho, objeto de menor cuidado, ya que siempre uno se ocupa más de las cosas propias, que de las comunes. Dos son las cosas que mueven al hombre a hacer algo, el sentirlo propio y el sentirlo único, si el hombre no siente ninguna de éstas, no se ocupa de las cosas porque piensa que otro puede hacerlas.

También sostiene Platón que el ideal supremo de una ciudad, es su unidad absoluta, lo que también es criticado por Aristóteles, quien alega que de ésa manera, ya no habría mas ciudad "El bien para cada cosa es lo que asegura su existencia"(pág. 69).

No es posible que en una comunidad manden todos a la vez, por lo que lo mejor sería la continuidad de oficios, incluso en la comunidad política, seria conveniente que siempre estuvieran los mismos en el mando. Para Aristóteles, esto no puede ser, ya que los ciudadanos son naturalmente todos iguales, por lo que todos deben tener igualmente el poder; según esta idea, el régimen que más se acomoda, es aquel en el que los gobernantes se retiran del poder en el que han sido desiguales, por turnos.

Otra cuestión, es si debe o no admitirse la comunidad de bienes, y buscar la forma de organizar la propiedad, de alguna de esas maneras. Para Aristóteles, el mejor sistema es el que regía en ese momento, donde la propiedad es común, pero individual, estaba distribuida para que cada uno se ocupara de la suya, obteniendo siempre así el mayor beneficio. Ayudar es el mayor placer, pero no lo es sin propiedad privada, por eso el mejor sistema, es el del la propiedad privada con uso común, ya que nada se puede hacer si se unifica la ciudad; sin duda debe haber ente la familia y la ciudad una unidad, pero no absoluta, el modo de atraer a la comunidad y a la unión del Estado, es mediante la educación.

En cuanto a las disensiones, pleitos y otros vicios que Sócrates hecha en cara a las sociedades, Aristóteles afirma que se encontrarán todos ellos sin excepción, pero según Sócrates, gracias a la educación, no habrá en su República de esos reglamentos de policía, de mercados y de otras materias, y sin embargo, no se ocupa de dar educación más que a sus guerreros. Su teoría "Dios no derrama el oro unas veces en el alma de los unos, y otra en la de los otros, sino siempre en las mismas almas" (pág., 78). El deber del legislador es hacer dichoso a todo el Estado, pero todo no podrá ser dichoso cuando la mayor parte o algunos de sus miembros, están privados de esa dicha.

Examen del tratado de "Las Leyes" de Platón:

En toda materia de legislación, nunca deben perderse de vista los elementos más importantes que lo conforman, que son: el hombre y la tierra. En cuanto al tema de propiedad, esta debe ser bastante abundante como para poder satisfacer las necesidades de una vida sobria, es un error el dividir los bienes en partes iguales y no establecer nada sobre el número de ciudadanos, lo más prudente es el limitar la población y no la propiedad, no dejarles que procreen sin limitación.

El sistema político que propone Platón para su comunidad, es un sistema intermedio entre democracia y oligarquía, a éste modo de gobierno, él lo llama República, por ser el correspondiente a los ciudadanos que empuñan las armas.

La constitución que pretende, es una compuesta por elementos de demagogia y tiranía. La crítica a este sistema, es que necesariamente da lugar al predominio de los que pagan más, ya que muchos de los pobres se abstendrían de votar y de ninguna manera se los puede obligar a ello.

En los capítulos siguientes, correspondientes al presente libro segundo de "La Política" de Aristóteles, él realiza una descripción detallada de las constituciones según los diversos autores o lugares, sobre las cuales no creo muy importante la necesidad de analizarlas detalladamente para la realización del siguiente trabajo. Pero de entre todos los tipos de legislaciones que analiza, me parece de suma importancia la de Faleas de Calcedonia, él ha sido el primero que asentó el principio de igualdad de fortuna, indispensable para el buen orden dentro de la comunidad, ya que de ésta manera se reduce el riesgo de disensiones civiles, aunque no de manera completa, puesto que en el hecho de tener todos lo mismo, aquellos que eran superiores se irritarán al verse reducidos.

El remedio, será la propiedad, el hábito de trabajo y la templanza, pero aquél que quiera encontrar la felicidad en sí mismo, deberá encontrarla por medio de la filosofía.

Analiza también la constitución ideada por Hipódamo de Mileto, la de Lacedemonia, la perteneciente a Creta, la de Cartago, Solón , Zaleuco, etc.

Origen del Estado y de la Sociedad:

Todo Estado esta conformado por una asociación de familias que tienden a un bien común, y éste bien es el objeto más importante de esta asociación de tipo política, ya que, como en todas las asociaciones que forma el hombre, sólo hacen lo que les parece bueno. En las familias las bases de las asociaciones se dan, entre el señor y el esclavo, y ente el esposo y la mujer, siendo éstas, asociaciones de tipo natural, puesto que la naturaleza ha creado seres para mandar y otros para obedecer, donde el que esta dotado de razón y previsión sea el dueño, y el que por sus facultades corporales sea capaz de obedecer y cumplir las órdenes, obedezca como esclavo.

La primera asociación se da entre muchas familias, conformando el pueblo, y de la asociación de muchos pueblos, se forma el Estado que llega a su forma última, cuando es capaz de bastarse absolutamente a sí mismo, es decir, que se forma por la necesidad de satisfacer las necesidades de la vida. La formación del Estado es un hecho natural, ya que el hombre es un ser naturalmente sociable, porque no puede bastarse a sí mismo separado del todo como el resto de las partes, siendo aquél que vive fuera de ésta, un ser superior a la especie, o una bestia. Por todo esto, la naturaleza arrastra instintivamente al hombre a la asociación política.

La naturaleza le concede al hombre exclusivamente la palabra, mediante la cual, diferencia el bien del mal y lo justo de lo injusto, siendo esto la principal característica que lo hace distinto de los demás animales. La justicia es una necesidad social, porque el derecho es la regla de la vida para la asociación política, y la decisión de lo justo es lo que constituye al derecho.

Por último, el Estado es siempre anterior a la familia y a cada individuo en particular, porque el todo esta siempre por encima de las partes, y una vez que es destruido éste, ya no hay partes, porque solas carecerían de función alguna.

De la esclavitud:

Los elementos de la economía doméstica son los esclavos y los hombres libres, siendo las partes primitivas, el señor y el esclavo, el hombre y la mujer y por último el padre y los hijos, siendo posible añadir un cuarto elemento que es la llamada adquisición de la propiedad, ya que sin las cosas de primera necesidad, el hombre no podría vivir.

La propiedad es un elemento de la naturaleza, siendo dentro de ésta, el esclavo, la propiedad viva. Pero el esclavo no es sólo un esclavo, sino que depende de su señor absolutamente, convirtiéndose en propiedad como instrumento de uso, pero absolutamente individual, al ser un hombre de otro hombre. "...Si las lanzaderas tejiesen por sí mismas; si el arco tocase por sí solo la cítara, los empresarios prescindirían de los operarios y los señores de los esclavos..." (pág. 45).

Algunos esclavos lo son por naturaleza, ya que hay seres que desde el momento en que nacen están destinados a obedecer y otros lo están para mandar, porque ambos elementos, la obediencia y la autoridad, se encuentran en todo conjunto que aspire a un resultado común, con razón se puede sostener que hay esclavos y hombres libres que lo son por obra de la naturaleza. El hombre esta formado por un alma que le sirve para mandar, y un cuerpo que le sirve para obedecer, en los hombres corruptos suele dominar el alma sobre el cuerpo, que es lo contrario a la naturaleza. "...El alma manda al cuerpo como un dueño a su esclavo, y la razón manda al instinto como un magistrado, como un rey..." (pág. 47).

Si bien hay esclavos que lo son por naturaleza, los vencidos en la guerra también se los reconoce como propiedad del vencedor, ya que la victoria supone siempre una superioridad en ciertos temas y la virtud tiene derecho, como medio de acción, a utilizar hasta la violencia.

El saber emplear a los esclavos constituye una ciencia, no por poseerlos, sino porque se sirve de ellos, esta consiste en saber mandar lo que los esclavos deben hacer, para poder ellos dedicarse a la vida política o a la filosofía. También se les podrían enseñar ciertas artes como preparar las viandas, ya que algunos servicios son más necesarios que otros

De la adquisición de los bienes:

La adquisición de los bienes no se debe confundir con la administración doméstica, ya que una emplea lo que la otra suministra.

Algunos hombres son nómades, éstos viven en absoluta ociosidad, sin trabajo, y se alimentan de la carne de los animales que crían, otros viven del pillaje, otros de la pesca, otros cazan las aves y los animales bravíos, pero la mayoría vive del cultivo de la tierra y de sus frutos, siendo los modos de existencia del hombre: nómade, agricultor, bandolero, cazador o pescador, pudiendo combinar los diversos modos de vivir como por ejemplo, siendo nómades y salteadores o cultivadores y cazadores. La naturaleza nada hace en vano, por lo que es de necesidad que halla creado todo esto para el hombre, hasta la guerra misma es un medio de adquisición de bienes.

La riqueza es la abundancia de los instrumentos sociales, que es natural, y domésticos, que procede del arte y de la experiencia, a este género se lo llama adquisición de bienes.

El cambio es aplicable a todas las propiedades, si bien en su origen no se extendía mas allá de las cosas necesarias para la vida, a medida que las relaciones se fueron transformando, se introdujo el uso de la moneda y con ésta nació la venta, que reveló cómo la circulación de bienes podía ser origen y fuente de ganancias considerables. Por ende, el dinero es el que parece preocupar al comercio, porque es el elemento y el fin de sus cambios, el interés es dinero producido por el dinero mismo, siendo de entre todas las adquisiciones, la usura, la más contraria a la naturaleza, que es un modo de adquisición nacido del dinero, al cual no se le da el destino para el cual fue creado.

Consideración práctica sobre la adquisición de los bienes:

Se deben conocer bien a fondo el género, el lugar y los productos que más prometan, también es esencial tener un conocimiento de la agricultura y las tierras, las cuales es preferible que sean arboladas, se ocupa a su vez de todos los animales, tanto acuáticos y volátiles, que puedan ofrecer alguna ventaja.

Su elemento principal es el comercio, que se divide en: marítimo, terrestre, y al por menor, entra también en consideración el préstamo a interés y finalmente, el salario. El último tipo de riqueza es la explotación forestal y minera, que pude ser de tantas clases como metales se saquen del seno tierra.

Conviene a todos los jefes de Estado, tener conocimiento de tales recursos, puesto que muchos gobiernos tienen la necesidad, como las familias de enriquecerse; y muchos gobernantes creen que sólo de esta parte de la gobernación deben ocuparse.

Del poder doméstico:

La administración de la familia descansa en tres tipos de poder: el del señor, el del padre y el del esposo, según sobre quién se gobierne, si sobre el esclavo, los hijos o la mujer. Sobre los dos últimos, se manda como a seres igualmente libres, aunque sometidos a una autoridad diferente, que es republicana (respecto a la mujer), o regia (respecto de los hijos), ya que las afecciones y la edad dan a los padres el poder, lo mismo que los reyes, quienes deben ser superior a sus súbditos por sus facultades naturales, pero sin embargo, ser de la misma raza que ellos.

Una de las cuestiones que se suscitan es la de saber si al esclavo, aparte de actuar como instrumento y servidor, le son correspondientes algunas virtudes. Evidentemente, es necesario que posea algunas virtudes, aunque muy diversas de las que le corresponden a la mujer o a los hijos, por esto, el hombre libre manda sobre el esclavo de muy distinta manera a la que lo hace con los otros, estando éste absolutamente privado de voluntad alguna. El esclavo participa de nuestra vida, y no debe poseer virtud alguna más de la que le exige su esclavitud.

03/06/2009 GMT -5

Ethos Arte, Ciencia y Tenología

mariojose @ 09:09

_Realizar un análisis de este contenido de Jorge Vásquez

les recuerdo que esta actividad es hasta el domingo 7/o6/2.009 y es el 15% este cohorte

El ethos de la modernidad y la demanda de un nuevo ethos
Jorge Vásquez A.
La modernidad además de una actitud, ha sido un proyecto que
históricamente sirvió para crear la utopía del progreso irrefrenable.
Tras la salida de la época del oscurantismo de la edad media, la
razón que la humanidad de occidente dio a luz a través del continuo
desenvolvimiento en las artes y la ciencia se convirtió en el soporte
fundamental de los ideales que dieron forma a la democracia y la
organización de los Estados-nación. Este "gran proyecto" no
acontecía fuera de la firme construcción de un ethos que sea capaz
de asegurar el triunfo del "homo sapiens" sobre el resto de las
especies. El mito de Prometeo, aquel que robara juego a los dioses
para dárselo a los hombres, es el relato que orienta la
performatividad de ese nuevo tipo de ser humano orientado por la
razón. Hasta la edad media la razón era esclava de la fe y la
explicación religiosa de los fenómenos naturales y del orden social
predominaba ante cualquier otra posibilidad de explicación, pero
cuando la humanidad de occidente "desempolva" la razón la
explicaciones no se le piden más a la fe sino a la ciencia y la
tecnología.
El otro soporte fundamental del ethos modeno es el cultivo de la
libertad individual, que en el espíritu de la modernidad consiste en
que el sujeto pueda hacer lo que decidiere. Este soporte fundamental
está a su vez apoyado en la razón lógica debido a que ésta es el
fundamento de la libertad absoluta (con lo que "la razón" termina
siendo en definitiva el principio y fin de la cosmovisión moderna). La
libertad se consigue en la medida que el sujeto tenga la capacidad de
decidir sobre una razón lógica, es decir, decidir mediante un proceso
armónica y equilibrado de reflexión, porque la racionalidad no es un
contenido, sino un método, un procedimiento mental para decidir.
Con este modelo se empieza a destruir el concepto de poder central
(que ha sido representado por M. Foucault bajo la figura del
panóptico) y empieza el concepto de democracia en la forma que
amenaza al poder.
La libertad individual da pie a que pueda haber algo colectivo pero
siempre que sea decidido; con lo cual se suscita el problema de
quién decide lo que es correcto para el colectivo. Por eso para Hegel,
uno de los filósofos representativos de la modernidad y posterior a
Kant, esta libertad o capacidad de decisión está supeditada a lo
normativo que apunta a que entre el mal y el bien siempre la
predilección sea por el bien.
El mismo Hegel distingue entre la existencia de una modernidad
extrínseca de carácter objetivo y que se hace palpable en el
desarrollo económico, en la tecnología, en el consumo y que incluso
puede medirse mediante indicadores; de una modernidad intrínseca
de carácter subjetivo, entiendo lo "subjetivo" como una referencia a la
búsqueda de la construcción del individuo como sujeto; es decir, que
el sujeto decida sobre sí. A su vez, como una consecuencia de esta
preponderancia de la razón y los descubrimientos científicos
entraron en crisis los criterios morales predicados por las
instituciones religiosas lo cual devino en un espíritu burgués, como
derivado de la individualidad surgida en el campo ético que separó la
economía de las normas morales.
Estas ideas que históricamente constituyeron el legado a las nuevas
generaciones tomaron forma gracias a que los constantes cambios o
"revoluciones" a nivel científico, industrial, cultural y político en el
mundo contemporáneo entran en crisis. Los críticos de la Escuela de
Frankurt, con Jürgen Habermas como el representante más actual,
proponen que la modernidad es un proyecto inacabado y que por lo
tanto la crisis está en que ha cumplido su promesa de desarrollo
constante por lo tanto cualquier propuesta fractal sería únicamente
una resignación ante el escenario actual y por último una postura
neoconservadora. Sin embargo, el escenario que describen los
posmodernos, especialmente Lyotard y Vattimo, se puede percibir
fácilmente si nos detenemos a observar las nuevas formas de
relación entre los seres humanos, las modificaciones que provoca el
avance tecnológico y el contenido de los medios de comunicación.
Lyotard especialmente presenta a una sociedad "fragmentada" en la
que los metarelatos dejan de ser los grandes principios orientadores
debido a que no han cumplido con la utopía planteada por el espíritu
de la modernidad. La forma de superar esta "utopía fracasada" es
mediante el rechazo a todo proyecto unificador y totalizante.
Aún sin asumir integralmente cualquiera de estas dos posturas
resulta perceptible que el mundo occidental camina en dirección de
una "deshelenización de la cultura"; es decir, el declive de la razón
como principio decidor de todo. Vemos como en el mundo
contemporáneo se suscita la conformación de sub-culturas que
construyen su propia ética a partir de "consensos sociales blandos"
que constituyen el punto de llegada luego de la puesta en común de
las elecciones privadas sin cohesión alguna. Es decir, son el producto
de un acuerdo sobre lo que es un valor, debido a que los valores
universales ya no lo son por sí mismos. Lo que vale es ponerse de
acuerdo sobre determinadas cosas, siempre y cuando no constituyan
compromisos definitivos ni universales, sino transitorios y locales.
Zygmunt Bauman utiliza la figura de "lo líquido" para referirse a estos
fenómenos que se apartan de "lo sólido", es decir de los
fundamentos, las promesas de eternidad, las "opciones
fundamentales". La vida líquida es una vida obsolescente que varía su
forma según el recipiente que el consumo disponga para almacenarla
siempre momentáneamente.
Sobre la "deshelenización de la cultura" se podrían dar diferentes
signos pero quisiéramos destacar especialmente que, en el mundo
contemporáneo estamos ante la existencia de grupos culturales
conformados no por el mismo imaginario social sino por la
identificación individual que las personas sienten hacia el grupo. El
valor de la solidaridad se desenvuelve en pequeños escenarios dando
paso una solidaridad "únicamente entre nosotros". Como describe
Michel Maffesoli vivimos "el tiempo de las tribus" ya que los grupos
humanos manifiestan en su agrupaciones nuevos ritualismos,
simbologías, relatos identitarios pero en el marco de la apropiación
de los consumos culturales y la cibernética por lo que merecen el
nombre de "tribus urbanas".
En esta misma línea podemos señalar la transformación que han
sufrido las relaciones basadas en la justicia dado que ahora es difícil
que se extiendan más allá del "micro grupo de idénticos". Tal vez
esto sea signo de un "narcisismo colectivo" que vea como único
valedero las realidades ad-intra del grupo. Esta concepción puede
correr el riesgo llegar a ser inhumana en la medida que se acerque al
desprecio racista del que se impregnan las sociedades occidentales;
o a su vez, traducirse políticamente en un diseño de proyectos que
son únicamente "de los de arriba" y que manifiestan una clara
incomprensión de los derechos de los "otros diferentes" y con un
colonialismo interno que no permite la autonomía cultural y política.
En medio de estas expresiones de nuevas culturas emergentes se
despiertan sensibilidades que pretenden hacer que busquemos en la
riqueza de nuestros pueblos nuestras verdaderas raíces de identidad
y no los principios axiológicos del neoliberalismo que incluso han ido
conduciendo a la destrucción de nuestro planeta. Es necesario que,
desde América Latina, pueda acontecer también un alumbramiento
que permita la construcción de un ethos en el que confluya la riqueza
de nuestra región. Como hemos señalado anteriormente, la
racionalidad no tiene fines en sí misma, es una técnica; por lo tanto,
si los pueblos latinoamericanos desarrollan la razón lógica pueden
construir un modelo propio que no sea precisamente una
modernidad al estilo europeo. La modernidad intrínseca que nos ha
sido negada históricamente no puede devenir en nuestro propio
desprecio sino en la construcción de un modelo propio de desarrollo
mediante el cual se pueda generar una mentalidad científica de
rebeldía crítica y emancipación como apuntaba Paulo Freire.
Como muestra encontramos en las raíces de nuestros pueblos
latinoamericanos, la riqueza de una comunión comprendida no
únicamente como una experiencia suscitada a partir de la agrupación
de seres concientes en torno a un objetivo o un sentir común, sino
como la relación recíproca que se genera a partir de la interacción
armónica de nuestro ser integral con la energía vital que rige el
universo. En las fuentes de nuestros pueblos es posible redescubrir
las lecciones más valiosas sobre la centralidad de la vida
(biocentrismo), superando el retroceso que generó la
occidentalización al predicar un antropocentrismo que ha resultado
depredador.
Valorar la herencia de los pueblos indígenas de América Latina para
desarrollar una práctica eco-social fundada no en el crecimiento
ilimitado de la producción y el consumo, sino en el paradigma de lo
suficiente, que promueve la disposición de limitar la acumulación y el
consumo de los bienes materiales, por respeto a los límites de la
naturaleza y por la toma de conciencia de que, cuanto más excesivos
son los bienes materiales acumulados por individuos y naciones,
menor es su capacidad de desarrollo mental, ético y espiritual. Se
trata de crear la civilización de la simplicidad, que parte de las
necesidades populares básicas como fundamento para el nuevo
modelo de acumulación.
Una de las fuerzas de la región radica en esa fraternidad que supera
los raciocinios estériles, al permitirnos aceptar al otro como legítimo
otro y la otra como legítimamente otra –con sus diferencias- y al
considerar como parte de nuestra hermandad a todo el universo del
que formamos parte. En el contexto actual demanda la
universalización también de valores como la reciprocidad y la
corresponsabilidad (tan arraigados en los pueblos indígenas) que
pueden ser la puerta para emprender acciones creativas que revivan
la emoción del encuentro con el otro debido a que enlaza el "yo" con
el "nosotros", evitando el individualismo de orden capitalista y el
colectivismo de orden real socialista. Hay que dar pasos para la
construcción de consensos pero no exclusivamente entre el grupo de
idénticos sino en la valoración de la diferencia.

Archivo | ¡Crea tu Blog Ya! Fácil y Gratis